Como siempre, a la hora de desayunar, hemos puesto las noticias de la tele.
Michael Jackson ha muerto
Una rubia nos sorprendía con «la noticia del día»: Michael jackson ha muerto.
Las primeras imágenes, aquellas que se quedan en la retina y en la memoria colectiva para siempre, aparecían ante nosotros: una imagen tomada desde un helicóptero, de la camilla que trasladaba a un Jacko en coma hasta un hospital. Después, una imágen del propio Jackson intubado.
Hasta aquí la vida de Michael Jackson, con sus aciertos y sus errores, sus éxitos y sus escándalos.
El comienzo de una nueva etapa
A partir de ahora, y como no podía ser de otra manera, se abre una nueva época, con una muerte que, sin duda, despertará todo tipo de teorías conspirativas y de leyendas, incluída la de que en realidad no está muerto.
Una nueva época de problemáticas herencias, de aprovechados abogados, de innumerables artículos de prensa sensacionalista, de mentiras y más mentiras que llenarán los bolsillos de las personas que menos conocen y conocieron a una de las estrellas del siglo pasado.
Michael Jackson, la leyenda
Yo prefiero quedarme con el Jackson de ventas multimillonarias, el que llenaba estadios, el que bailaba de forma exuberante, el imitado pero nunca mejorado.
Prefiero quedarme con el Jackson de calcetines blancos de «Off The Wall«, el que casi me quita el sueño la nochevieja que presentó su video de «Thriller«, el que me hizo amar aún más Nueva York con su video de «Bad«, el que creó la banda de sonora de mis mejores años ’80, los de la preadolescencia.
Otro día, si me apetece, escribiré aquí un pequeño repaso a su historia.
Otro día…

