Las mañanas de lluvia nos encantan, sobre todo en otoño.
Y si son de sábado, ¡ son tan diferentes !
Los centros comerciales se llenan de parejas de treintañeros que dedican media mañana a comprar todo lo necesario para la semana.
Y quizás algún juguete para alguna pequeña persona que les espera en casa.
Y mirando al cielo, mientras cae la lluvia, recuerdas los mejores momentos que en días así has vivido.
Por alguna razón, no me vienen a la cabeza malos recuerdos. Bueno, es sábado. El fin de semana todavía es un proyecto y piensas que va a durar eternamente.
Sal a la calle y mójate.
Siempre puedes volver a casa, darte una ducha y entrar en calor justo antes de comer.
Por nuestra parte, la lluviosa mañana de sábado la hemos aprovechado comprando un regalito para ese sobrino al que queremos tanto y que ya cumple cinco años (¡qué mayor es ya!).
